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Virus y otras infecciones informáticas

Cada día aparecen nuevos virus y gusanos. Los últimos están resultando especialmente difíciles de combatir porque añaden nuevas y eficaces técnicas de camuflaje, porque te pueden infectar utilizando vías distintas y porque algunas veces consiguen enviatar las barreras de los antivirus.

Además, los virus más recientes añaden nuevas y perversas posibilidades que no habían sido utilizadas anteriormente, como el hecho de que el virus envíe a tus amigos y conocidos algunos mensajes de correo dentro de los cuales viajan tus documentos privados. También pueden destruir todos tus archivos y/o inutilizar el sistema de arranque del ordenador.

Por todo ello me permito recomendar las siguientes precauciones frente a los virus informáticos y otros programas malignos.


Los virus informáticos, los caballos de troya (o troyanos, que permiten a otra persona controlar nuestro ordenador) y los gusanos (programas que se autorreproducen a través de las redes) constituyen un grave problema para los usuarios, especialmente para los internautas. A continuación se enumeran seis sencillos consejos que ayudarán a controlar estos problemas. Si observas estos consejos puedes considerar que tienes un nivel de proteción excelente. Si no haces caso a alguno de estos consejos estás permitiendo una situación de riesgo, así que luego no te lamentes.

1. Utiliza un buen programa antivirus y mantenlo actualizado.

Un virus informático puede destruir toda la información y operatividad de nuestro ordenador. Así pues se trata de un problema suficientemente serio como para tomar precauciones y, si es necesario, gastarnos algún dinero en adquirir un programa antivirus eficiente. Hay algunos antivirus gratuitos que también pueden ser una opción interesante, pero suele ser preferible una versión comercial y registrada.

Algunos programas antivirus controlan permanentemente y sobre la marcha lo que recibimos a través de Internet, otros no; algunos son capaces de detectar virus que puedan estar en ficheros comprimidos (ZIP), otros no; algunos chequean la limpieza del sistema cada vez que arranca, otros no; etc. Por todo ello, es importante leer la documentación del programa antivirus para saber cómo funciona, cuál es su alcance y sus limitaciones.

Actualiza frecuentemente tu programa antivirus a través de la correspondiente página web. Cada día aparecen virus nuevos, así pues es preciso obtener las actualizaciones cada poco tiempo, para mantener un nivel razonable de protección. La documentación del programa indicará los mecanismos de actulización y otros detalles que debes tener en cuenta.

2. Recela de cualquier archivo recibido por correo-e.

Aunque el mensaje proceda de un conocido, no debemos fiarnos de los archivos adjuntos que pueda llevar. Ocurre que algunos virus se propagan por correo-e, generando mensajes automáticos dirigidos a las personas que figuran en la libreta de direcciones del usuario infectado; así pues cabe la posibilidad de que el mensaje proceda de un conocido, infectado, que nos transmite el virus sin su intervención personal e incluso sin su conocimiento.

Aunque el icono del archivo parezca inofensivo, nunca podemos estar seguros. Algunos virus se transmiten en archivos que llevan iconos distintos a los que les corresponderían normalmente. Por ejemplo un archivo ejecutable puede presentarse como si fuera un inocente documento de texto. El icono no siempre es un indicativo fiable, y por lo tanto debemos recelar de cualquier archivo.

Aunque el archivo tenga un nombre que no esté en ninguna lista de virus, eso no le hace menos peligroso. El nombre de un archivo es lo más fácil de modificar. Continuamente aparecen nuevas versiones de virus conocidos que se transmiten utilizando archivos de nombre imprevisible y aparentemente inocente.

3. Desconfía de cualquier archivo, chequéalo primero.

Los archivos infectados pueden ser enviados, consciente o involuntariamente, por contertulios de IRC; también pueden estar en páginas web de aparente fiabilidad, en servidores FTP, en disquetes que nos pase un conocido, en discos CD-ROM, etc.

En principio, cualquier archivo puede contener un virus, un gusano o un troyano. Siempre que recibamos un archivo debemos comenzar haciendo la suposición de que pueda estar infectado. Conviene chequearlo con el programa antivirus antes de utilizarlo, por muy fiable que pueda parecer su origen u otros detalles. Cuando vayas a utilizar un disquet o un CD-ROM, haz que el antivirus compruebe primero su contenido.

4. Evita la ejecución automática de macros.

Algunos programas como Word y Excel utilizan un sistema de macros, pequeños programas que facilitan el manejo de los documentos. Los documentos pueden incorporar macros que se ejecuten automáticamente al abrir el archivo, al guardarlo, al cerrarlo, etc. Aunque el documento no es un ejecutable teóricamente peligroso, las macros sí que añaden un potencial dañino. Es importante que en estos programas se desactive la ejecución automática de macros, para que no se pueda ejecutar nada de esto... salvo que lo autoricemos expresamente. Empieza averiguando cuáles de tus programas incluyen la posibilidad de ejecutar macros.

5. Mantener actualizado el sistema y los programas.

Todos los sistemas y programas tinen algunos agujeros de seguridad que son descubiertos con posterioridad a su lanzamiento. Conviene mantener actualizado el sistema (Windows) y los programas de Internet (navegador, programa de correo, etc), instalando los parches y actualizaciones que vaya lanzando el fabricante. Para eso conviene visitar de vez en cuando las páginas de los fabricantes de esos programas.

6. No permitas que personas menos cuidadosas utilicen tu ordenador.

Puede que tú sigas escrupulosamente las reglas anteriores, pero eso servirá de muy poco si otras personas menos precavidas también utilizan el mismo ordenador. Asegúrate de que los otros usuarios también entiendan estos consejos y los tengan en cuenta seriamente... o impide que otras presonas utilicen tu ordenador.


@ Antonio Caravantes. Diciembre-2000
antonio@caravantes.com