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Mensajes abusivos, y reaccioneshttp://www.caravantes.com/cv/abusivos.htm El correo electrónico es una interesante herramienta que no es utilizada por todos con la debida moderación. Puede ser empleado sin respetar los derechos de otros usuarios, y esos casos se conocen como Abusos en el Correo Electrónico, ACE. El abuso más grave es el envío de correo masivo hacia un solo buzón, con el objetivo de bloquear la capacidad comunicativa del destinatario. Por eso se reconoce como "bomba de correo" (mail bomb), pudiendo ser promovido por una o muchas personas. Aparte de las razones con las que se pretenda justificar este ataque, el hecho es que atenta contra un derecho fundamental de otro usuario, y eso siempre descalifica a quien lo utiliza. Otro problema ACE es lo que se conoce como "spam", un mensaje publicitario dirigido indiscriminadamente a un gran número de internautas. El remitente desprecia las molestias que pueda ocasionar a los destinatarios, que ven perjudicado su derecho a la intimidad, por la intrusión del mensaje comercial. Además, provoca pérdidas de tiempo, de transferencia y de otros recursos consumidos innecesariamente, sin que el receptor haya sido consultado y sin que se pueda suponer su interés en el mensaje. La compra se debe realizar por teléfono o mediante correo postal, pues se supone que estos medios solo serán empleados por quienes muerdan el anzuelo, calculando que los otros no usarán estos sistemas para tramitar las protestas; el mensaje está configurado con un remite falso, de forma que el responsable evita así probable aluvión de quejas que se producirían por respuesta electrónica. Esto prueba la mala fe de quienes así actúan, que solo pretenden engañar a algún incauto para engordar su propia economía. Hay otros tipos de problemas relacionados con el ACE, no es posible mencionarlos todos, por falta de espacio. Y de vez en cuando surgen algunas iniciativas o grupos que promueven movimientos contra estos abusos. Se puede intuir fácilmente que el problema tiene mucha relación con la educación y las actitudes sociales. Una buena campaña debería enfocarse en forma divulgativa, primando el respeto y tratando de recabar apoyos en todos los estamentos que tengan alguna influencia en la sociedad. Es una tarea larga y difícil, sin garantías de éxito. Por eso hay algunos que prefieren adoptar una posición más radical, limitando casi toda su actividad a la crítica y la discriminación de cualquiera que parezca irrespetuoso, sin importar la gravedad de la falta, su comisión ocasional o su realización involuntaria. En esta guerra furibunda, los que defienden la honestidad suelen cometer otras faltas a la ética, porque no respetan la presunción de inocencia ni ofrecen posibilidad de defensa a quienes son acusados. El delirio puede tachar como ilícito cualquier mensaje no solicitado, sin llegar a distinguir entre correo inesperado y correo indeseado. Para colmo de desatinos, estos iluminados son incapaces de crear un conjunto de criterios que permitan distinguir objetivamente lo que es correcto y lo que resulta abusivo, por lo que acaban actuando de forma subjetiva. Estas actitudes no ayudan a resolver los problemas; al contrario, suelen agravarlos porque alejan a los internautas de quienes dicen promover campañas de respeto. En el extremo opuesto están los apóstoles de la tolerancia. Son aquellos responsables de colectivos en los que se promociona la idea de que las amonestaciones y las quejas son otras formas de censura. Esa afirmación trata de encubrir su incapacidad para afrontar el asunto con la debida responsabilidad. Dicen que el problema es irresoluble, que las protestas solo sirven para deteriorar la cordialidad imperante en Internet. Sugieren mucha paciencia y resignación ante los abusos, pero así también se agrava el problema: se propaga una cultura de la tolerancia en la que cualquiera se cree legitimado para ser irrespetuoso con los otros... porque también espera que sus abusos sean aceptados con indulgencia, saludos y sonrisas. No tiene lógica condenar por igual a todo el que parece cometer una falta, como hace el primer grupo. Tampoco es razonable el indulto sistemático propuesto por el otro. La solución pasa por el término medio, aunque tiene el inconveniente de suponer un mayor esfuerzo, pues obliga a valorar la gravedad de cada caso y actuar proporcionadamente. Lo más espeluznante es que hay quien adopta una actitud ambivalente: contundencia máxima para ciertas faltas, y tolerancia absoluta para otras. Incluso hay quien aplica la indulgencia total dentro de su propia entidad, y rigor absoluto para cualquier irregularidad cometida por otros. Esto es lo que nos quieren colar hoy, y locuras así pueden proceder incluso de quien ocupa un cargo estatal. Por suerte, muchos internautas mantenemos nuestra lucidez y pagamos los recursos que utilizamos. Eso nos permite opinar libremente o pasar de quien nos quiere embarcar en una cruzada que no necesitamos. No vamos a permitir que venga un profeta a resolvernos la vida. Ni siquiera le vamos a tolerar que nos obligue a ser felices. |
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Página http://www.caravantes.com/cv/abusivos.htm , actualizada el 10-02-2006. @ Antonio Caravantes